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UNA TORRE INUSUAL

 

Una de las estructuras más características de la Alta Silesia es la gran torre-antena situada en la calle Tarnogórska de Gliwice. El complejo de edificios de la emisora de radio fue construido en 1935 por la compañía alemana Lorenz (con la cooperación de Siemens, Telefunken y otras empresas). En el edificio principal todavía se conservan algunas piezas del equipo original, del periodo anterior a la guerra. El elemento más valioso del recinto es -obviamente- la torre de trans­misiones, considerada la estructura de madera más alta del mundo (111 metros). Adecuadamente protegida, conservada y reparada cada año, tiene todavía garantizados -según los especialistas de la Universidad Tecnológica de Silesia- veinte años de vida en condiciones seguras. Está construida con madera de alerce, especialmente resistente a la acción de plagas y factores atmosféricos. Los travesaños están unidos mediante tornillos de latón. No hay en ella ni un solo clavo de hierro.

 

Sobre la torre se han instalado unas cincuenta antenas de diversos tipos, para redes de telefonía móvil, radio-taxis, la emisora de la radio de la CCM, etc. Nuestra torre luce especialmente atractiva cuando se hace de noche. Iluminada con grandes reflectores, es bien visible desde varios kilómetros de distancia y causa una inolvidable impresión a sus visitantes.

 

Qué sucedió aquí?

 

El 31 de agosto de 1939, a las 20:00 horas, la emisora alemana de Gleiwitz (hoy Gliwice) fue asaltada por un pequeño grupo de miembros de las SS con ropas civiles que se hacían pasar por rebeldes silesianos. Los mandaba el sturmbann­führer de las SS Alfred Naujocks, elegido por el gruppenführer de las SS Reinhard Heydrich, máximo responsable en materia de de seguridad del Reich, que actuaba bajo las órdenes directas de Adolf Hitler. La operación era de alto secreto. Sólo se estableció una contraseña que debía ser transmitida por Heydrich a Naujocks a través del teléfono: “Grossmutter gestorben” (“la abuela ha muerto”), que consti­tuiría la orden para dar comienzo a la operación. Los atacantes aterrorizaron al personal germano de la radio y leyeron un comunicado en polaco: “¡Atención! Esto es Gliwice. La emisora de radio está en manos polacas...”. El resto del mensaje leído no saltó a las ondas debido a errores técnicos.

 

La emisora fue el escenario del asesinato de Franciszek Honiok, un silesiano polaco, actualmente considerado la primera víctima de la Segunda Guerra Mundial. La víspera fue detenido por la Gestapo en su casa de Lubie, cerca de Pyskowice. Honiok, que fue drogado, fue traído a las 20:10 a la emisora por un comando de la Gestapo como una “conserva enlatada” (así llamaban a los prisioneros empleados para estos fines). Su cadáver fue presentado como la prueba de la “culpabilidad polaca”. Al día siguiente, Hitler pronunció ante el Parlamento alemán un discurso en el que justificó la declaración de guerra por las provocaciones fronterizas supuestamente cometidas por los polacos. Hitler no mencionó Gliwice, pero los periódicos, radios y agencias de noticias de todo el mundo sí lo hicieron. La verdad sobre la provocación de Gliwice no se descubrió hasta los juicios de Nuremberg (1945). Algunos detalles fueron aportados por el mismo Naujocks en:

http://www.footnote.com/image/232386004/1945%7CNaujocks/#232386812

 

Estereotipos superados

 

En 2002, el Ayuntamiento de Gliwice adquirió las instalaciones a TPSA (Telecomunicaciones Polacas), que había sido la propietaria de la emisora desde 1945. Inicialmente fue empleada para emitir los programas de Radio Katowice, y más tarde, hasta 1956, para interferir la emisora propagandística estadounidense Radio Free Europe. Posteriormente, se utilizó para la producción de transmisores de radio y equipos de telecomunicaciones. Las instalaciones permanecieron en manos profesionales y responsables, lo que permitió que se conservaran en las mejores condiciones.

 

El objetivo de preservar la emisora de radio no fue únicamente el de hacer este atractivo monumento histórico accesible a los visitantes. En las proximidades se construirá un Centro Europeo de Cooperación. La idea principal del Centro está brevemente expuesta sobre la placa conmemorativa descubierta bajo la torre: “Recordando el pasado, pensando en el futuro”.

 

Por supuesto, la intención de dejar atrás los mutuos prejuicios entre alemanes y polacos no implica el olvido de la historia en un país tan fuertemente influenciado por la guerra. Sin embargo, es hacia el futuro que se dirigen los principales esfuerzos de nuestra generación, la generación que decidió crear nuevas oportunidades para el desarrollo y la cooperación entre polacos y alemanes en la Europa unida.

 

Cómo llegar aquí

 

Todo el que atraviesa Bytom por la vieja carretera entre Berlín y Cracovia puede reconocer la alta silueta de la torre desde una gran distancia. Gracias a la iluminación artificial, la torre es bien visible también por la noche. La emisora de radio se halla exactamente en el cruce de dos niveles de la Carretera Nacional nº 88 con la calle Tarnogórska. No tiene pérdida. Coches y autocares pueden entrar en la finca del 129 de la calle Tarnogórska, mientras los autocares más grandes pueden aparcar en la calle Lubliniecka (directamente junto a la torre). La visita requiere aproximadamente de una hora y cuesta 50 PLN (100 PLN a partir de las 15:00 horas). Las visitas sin límites de tiempo deben ser acordadas llamando llamando al número: +48 693 131 282.

Andrzej Jarczewski

Administrador de la emisora de radio de Gliwice

traducido al español Joaquim M. Pujals

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